La amenaza real para administradores: Hacienda y Seguridad Social ya están exigiendo las deudas personalmente si el cierre no se hace bien

En España, cerrar una empresa con deudas no es simplemente “bajar la persiana”. La Agencia Tributaria y la Seguridad Social están intensificando sus actuaciones para reclamar directamente a los administradores las deudas pendientes cuando la sociedad no se liquida de forma correcta. Y la tendencia no es nueva: viene creciendo desde 2008 y se aceleró de nuevo en 2019.

El mensaje del regulador es claro: si el cierre se hace mal, el administrador paga. Con su patrimonio personal.

Para muchas pymes y autónomos societarios, este es el punto ciego que termina destruyendo su vida financiera.

La derivación de responsabilidad: el mecanismo que convierte al administrador en deudor personal

La AEAT utiliza cada vez más la figura de derivación de responsabilidad fiscal (artículos 42 y 75 de la Ley General Tributaria).
Cuando detecta irregularidades, impagos o un cierre mal ejecutado, traslada la deuda de la sociedad al administrador.

Y no hablamos de casos aislados:

  • Incremento del 119% en el uso de este mecanismo.
  • Administradores que creían tener responsabilidad limitada pasan a ser responsables ilimitados.
  • Hacienda considera que si algo no se hizo correctamente, es porque el administrador lo permitió.

Desde ese momento, la deuda deja de ser “de la empresa” y pasa a ser tuya: cuentas, ahorros, bienes, vivienda… todo entra en riesgo.

Las irregularidades que disparan la derivación

El abanico es amplio, y la mayoría de administradores ni siquiera sabe que están expuestos:

  • No presentar el Impuesto de Sociedades.
  • Retenciones no ingresadas.
  • IVA indebido.
  • Pagos a empleados no regularizados.
  • Cierre sin liquidación formal.
  • Deudas sin gestionar antes de la disolución.
  • Omisiones en libros contables o registrales.

Cualquier error, salto de procedimiento o cierre improvisado abre la puerta a una investigación.

Y nadie negocia más duro que Hacienda cuando huele un cierre irregular.

El impacto real: miles de administradores acaban siendo responsables personales

Muchos empresarios creen que “cerrar y ya”, o dejar morir la sociedad, les evita problemas. La realidad es exactamente la contraria:
Ese tipo de cierres precipitados es lo que, años después, les trae embargos, sanciones y requerimientos personales de Hacienda y Seguridad Social.

Incluso administradores que actuaron de buena fe.
El desconocimiento no te libra de la responsabilidad.

Cómo evitar acabar pagando la deuda con tu propio patrimonio

Hay solo dos caminos:

1. Si no hay deudas: cierre ordenado y disolución formal

Procedimiento claro:

  • Liquidar todos los pagos pendientes.
  • Disolver correctamente en notaría.
  • Darse de baja en AEAT y Seguridad Social.
  • Dejar la sociedad cerrada jurídicamente, no solo “cerrada de hecho”.

2. Si hay deudas: concurso de acreedores o cierre controlado

Es el único mecanismo legal para:

  • Proteger tu patrimonio personal.
  • Cortar la responsabilidad futura.
  • Evitar derivaciones.
  • Negociar reducciones y quitas.
  • Ordenar los pagos mediante administración concursal.

El concurso es complejo, sí.
Pero es infinitamente mejor que dejar que la sociedad cierre mal y que Hacienda caiga sobre ti años después.

Por qué VÉRTIGO CAPITAL debe intervenir antes de que sea tarde

Aquí es donde entramos nosotros.
Un cierre mal gestionado te puede costar todo.
Un cierre bien gestionado te protege para siempre.

En VÉRTIGO CAPITAL:

  • Prevenimos derivaciones antes de que aparezcan.
  • Negociamos deudas con AEAT y TGSS.
  • Ejecutamos concursos y cierres controlados sin errores.
  • Blindamos tu responsabilidad como administrador.
  • Diseñamos la estrategia completa para cerrar, reestructurar o salvar el negocio.

Nadie quiere enfrentarse a Hacienda solo.
Mucho menos cuando está en juego tu patrimonio personal.

Si estás pensando en cerrar, reestructurar o tienes deudas: actúa ahora

Cada decisión que tomes desde hoy puede significar la diferencia entre:

✔ cerrar de forma segura
✘ o enfrentarte a años de reclamaciones personales

En esta fase no se improvisa. Se ejecuta con precisión.